ESPECIAL - Industria de valor agregado

Millones que no son ficción
La producción y exportación de cine, televisión, libros y música mueve $ 10 mil millones al año. Más que la minería y la pesca. Productores independientes y grupos multinacionales pelean por un mercado que se expande por el boom de consumo y del entretenimiento. Las últimas fusiones en el mapa de las megaproductoras y los fondos de inversión que apuestan al nicho.

Por Gabriela Ensinck
A muchos les cuesta detectar el potencial, pero la cultura puede ser un gran negocio. En la Argentina, las llamadas "industrias culturales", que incluyen grandes dosis de entretenimiento como el cine, televisión, música y libros generan más de $ 10 mil millones al año y aportan el 4,5% del PBI, por encima de actividades extractivas como la pesca y la minería.

En la ciudad de Buenos Aires, el aporte de esta industria sin chimeneas supera el 8% del PBG y del empleo, similar al de la actividad bancaria y financiera en su conjunto.

En la Capital se concentra gran parte de la producción editorial, discográfica y audiovisual del país. Sin embargo, provincias como San Luis (ver recuadro) cuentan con leyes e incentivos que promueven esta actividad.
Según datos del Observatorio de Industrias Culturales del Ministerio de Producción porteño, el crecimiento de este sector se ubica en el 20% anual, con lo que duplica al del resto de las actividades económicas de la ciudad y del país.

LA GRAN PANTALLA. En el país, la producción de películas se mantuvo en un nivel alto a partir de la convertibilidad. En 2005 se estrenaron 60 filmes nacionales (o en coproducción), en 2006, 57; y en lo que va del año ya hay 32 terminados y se van a rodar 26 más. La producción de contenidos televisivos creció 18,9% y la cantidad de abonados a la TV por cable lo hizo en un 4% el último año.

En la actividad cinematográfica conviven grandes productoras con grupos independientes. La mayoría también se dedica a filmar cortos publicitarios, con lo que obtienen la mayor parte de sus ingresos.

La exportación de contenidos audiovisuales creció fuertemente a partir de 2002, y hoy existen muchas productoras que se manejan casi exclusivamente con clientes extranjeros. Es el caso de Red Creek, fundada en el 99 por los hermanos Iván y Nicolás Entel. Ellos empezaron filmando cortos publicitarios en Nueva York para el mercado latino. "Tras la devaluación, muchos clientes pedían venir a Buenos Aires a filmar, porque resultaba más económico, por la calidad de los técnicos y creativos locales, y por la versatilidad de escenarios que ofrece la ciudad", dice Iván. "Esto coincidió con que queríamos volver al país, y por eso abrimos la oficina en Buenos Aires". Hoy la productora cuenta además con sedes en San Pablo y Costa Rica.
Con una estructura pequeña (10 personas en Buenos Aires y 15 más en el exterior), contratan directores, técnicos y actores según cada proyecto. "El 95% de las producciones se exportan (principalmente cortos y fotografías publicitarias). Pero desde este año vamos a hacer foco en el mercado local, porque se está moviendo bastante", dice el realizador. Sus próximos proyectos son un largometraje de animación sobre el tango y un documental sobre el grupo de jóvenes tangueros de la Orquesta Típica Fernández Fierro.

VENTAS Y FUSIONES. A medida que el mercado cinematográfico crece, se producen movimientos entre las productoras medianas y grandes. Una de las que más dará qué hablar es la que se está concretando entre Pol-Ka (de Adrián Suar y Canal 13) con Patagonik (fundada en 1996 por Pablo Bossi en coincidencia con el rodaje de la película Evita que protagonizó Madonna).

La nueva productora conservará el nombre de Patagonik, tendrá como accionistas a Disney, Pol-Ka, Artear y Cinecolor, y se dedicará únicamente al cine. En tanto, Pol Ka se concentrará en los contenidos televisivos y otras producciones audiovisuales. Este año, se estrenarán películas rodadas durante el 2006 como El niño de barro (la historia del "Petiso Orejudo") y El Arca (una película de animación). También se rodarán High School Musical (en la versión local) y en co-producción con Pampa Films (la nueva productora de Pablo Bossi), La Señal, que dirigirá Ricardo Darín en reemplazo del extinto Eduardo Mignona.

En tanto, la productora Indiecito, fundada por Jorge "Corcho" Rodriguez en 2005 para recrear la historia de Patoruzito, pasó a manos del grupo Exxel a fines de 2006.
José Luis Maza, su actual titular, cuenta que la nueva estrategia del negocio incluye la producción de contenidos para televisión, libros y merchandising. "No hacemos publicidad, nuestro fuerte es el cine de animación", dice Mazza. "Una película como Isidorito, que estamos rodando actualmente, tiene un presupuesto de $ 5 millones. Aspiramos a recuperarla en un 50% con la exhibición y otro 50% con los derechos para TV, libros y merchandising. El estándar de Disney es 40% de ingresos por la película y 60 % por el resto de los negocios", afirma Mazza.

MÚSICA TOTAL. En 2006, a pesar de que las ventas de CDs superaron los 17 millones de unidades, las descargas piratas triplicaron esa cifra, según CAPIF, la cámara que agrupa a las discográficas.

El 75% de las ventas del sector corresponden a conglomerados multinacionales (Sony-BMG que se fusionaron en 2000; Emi, Warner y Universal). Los sellos independientes concentran un tercio del mercado, con un catálogo de artistas nuevos y orientado hacia nichos. Estas empresas suelen funcionar como incubadoras de proyectos, que al ser exitosos son comprados por las compañías grandes.

Una de las principales discográficas independientes es Leader Music. Fundada en 1990 por Roberto Cuqui Pumar en una disquería de Constitución, hoy concentra el 11% del mercado.

Empezaron con la música tropical y a fines de los ‘90 eran líderes de ese segmento con Lía Cruzet, Riki Maravilla y otros íconos de la bailanta. Pasado el furor de la tropicumbia, la empresa se volcó hacia el tango y el rock nacional. Hoy exporta música a casi toda América latina y tiene oficinas en Chile, México y Colombia.

LIBROS FOR EXPORT. La industria editorial (especialmente la producción de libros), creció 17,8%, tanto por el número de títulos editados, como por los ejemplares impresos. En tanto, la producción de diarios y revistas creció 7,1%.

El sector vivió una fuerte concentración y desnacionalización en los ‘90, cuando grupos internacionales como Planeta, Santillana y Bertelsman absorbieron a editoriales locales como Seix Barral, Alfaguara y Sudamericana. Hoy, según un trabajo del Centro de Estudios para la Producción (CEP), estas empresas concentran las tres cuartas partes del mercado y aportan el 45% de los títulos publicados. En este sentido, las editoriales PyMEs son un reaseguro de la diversidad de contenidos.

Las exportaciones del complejo editorial representan actualmente la mitad de las ventas externas de bienes culturales. En 2006 alcanzaron los u$s 43,8 millones según la Fundación Exportar, un 13,9% más que el año anterior.

Muchas editoriales independientes han encontrado nichos de mercado para exportar autores argentinos. Editorial Marea, creada en 2003 por Constanza Brunet, es uno de estos casos. El sello tiene una propuesta netamente periodística, y de temática local. Tiene dos colecciones principales: una dedicada a la historia novelada, con títulos como Espadas y Corazones, de Daniel Balmaceda, y otra llamada Historia Urgente que aborda temas del pasado reciente, como Maldito Tú Eres, de Hernán Brienza (sobre el cura Christian Von Wernik), o La Patagonia Vendida, de Gonzalo Sánchez.
"Hay varias posibilidades para la exportación –explica Brunet, que también es periodista–. Una es la venta de libros a países de Latinoamérica y España, y otra la venta de derechos a editoriales extranjeras. Uno de nuestros títulos, Ernesto el Che, que narra el segundo viaje de Guevara por Latinoamérica con Calica Ferrer, fue vendido a RandomHaus de Alemania".

Otra alternativa es la co-edición con editoriales, en la que ellos se encargan de la distribución, y por último la venta de libros a turistas, un nicho que no estaba muy explotado salvo en las temáticas del tango y las guías de viajes. "Ya tenemos libros del Che y de Borges en inglés para vender en la Argentina", cuenta.

FUTURO. Los soportes tecnológicos son el nuevo nicho hacia donde apuntan las productoras de contenido. Por algo, Indiecito Producciones está desarrollando una miniserie sobre Boggie el Aceitoso para ver en el celular; la discográfica Leader lanzó una plataforma de música móvil para telefonía, y las productoras de cine y televisión empiezan a crear contenidos para Internet.

El desarrollo de videojuegos y "advergames" (con componentes tanto lúdicos como publicitarios) también crece y se exporta. La convergencia tecnológica y la expansión del uso de Internet y las conexiones de banda ancha, convertirán a la computadora en un centro de entretenimiento y acceso a contenidos culturales el hogar. En el futuro, la cultura será digital y seguirá siendo negocio.

 

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