Novedades editoriales
Entrevista a Constanza Brunet

Constanza Brunet fue elegida Editora del año en la Feria del libro de este año, quizás ese haya sido el motivo de la entrevista, aunque apenas hablamos de eso sobre el final. Es que esta mujer joven, que antes de ser editora se dedicó al periodismo, hace muchas cosas. Tiene su propio sello Marea, que crece de a poco pero incesantemente desde hace 6 años, y adema? es miembro del consejo directivo de la pujante EDINAR, la entidad que agrupa a las editoriales independientes.

La sede de la editorial es su propia casa donde tiene una oficina especialmente dedicada, aunque en el momento del encuentro estaba a punto de mudarse a una oficina en el centro junto a otra editorial independiente para aunar esfuerzos y economizar recursos. Aunque para editar los libros la ayuda un grupo de colaboradores de confianza, el personal fijo es básicamente ella. Ella atiende el teléfono, ella tiene la agenda. Es una constante de la realidad editorial argentina.

Apenas empezó la charla me quedó claro que ella sabe bien cuál es el rol de una editora, ser mediadora de la cultura. Una especie de curadora entre lo que se escribe y lo que se puede producir. Hablamos cerca de una hora, hoy va todo lo que me contó sobre EDINAR y la industria editorial, mañana sobre Marea.

¿Antes de Marea trabajabas en el mundo editorial?

Yo vengo del periodismo, trabajaba de periodista. Estudié ciencias políticas y periodismo pero siempre me dediqué al periodismo gráfico. Primero trabajaba en las redacciones después, empecé a trabajar freelance, cuando nació mi segunda hija por una cuestión de tiempos. Ahí entre los muchos trabajos empecé a hacer también editing de libros. Se dio que había trabajado en Atlántida, en alguna revista, conocía a la gente que hacía libros ahí y me empecé a enganchar con el editing.

Algo por lo que reconocí a Marea en su momento, más allá de los libros y que siempre me pareció una buena idea era que hacían ventas y cobraban por Pago Fácil. ¿Funciona el método?

Es un sistema en el que ellos se quedan con un porcentaje, te ponen la logística o plataforma donde hacer las ventas. Se pueden hacer las ventas con tarjeta o con Pago Fácil y te imprimís un cupón para pagar. Se vende, igual es muy minoritaria y muy chiquita la venta por internet todavía. Supongo que eso irá cambiando cuando aparezcan los e-Books.

No lo decía tanto por el tema del pago sino por la distribución al interior.

Esto va más allá de cada editorial, pero el tema es que en Argentina, un país tan extenso con tan poca densidad de población, pasa a no ser negocio tener una librería en localidades donde no haya una población que lo amerite. Pero bueno, igual en esa población hay quizás veinte personas que leen habitualmente o que les gusta leer y no tienen dónde comprar los libros.

El correo suele tener un costo excesivo

Hay siempre alguna que otra librería, pero son librerías que son también papelerías, venden cuadernos y algunos best-sellers. Se manejan con poquito material, algunos pocos títulos. La cantidad que puede haber en una librería de ninguna manera los va a tener una librería de pueblo chiquita. Es imposible.

Calculá que hoy en día salen casi 2000 títulos por mes en el país, entonces es imposible para una librería estar actualizada.

Pero aún así siguen proliferando las editoriales

Pero supongo que eso es la cultura y la producción cultural, que está muy vinculada a lo que es la producción artística. Obviamente, si el objetivo fuera únicamente comercial, no habría editoriales prácticamente, porque hay otras actividades comerciales que son mucho más redituables. Pero la actividad editorial tiene un objetivo cultural y creativo que es lo que lo hace atractivo como construcción.

¿No termina resultando algo efímero la edición si no se en cuenta ese lado comercial que quizás no resulta tan simpático?

Por supuesto. Claramente tiene que haber un equilibrio entre las dos cosas. Por un lado: el editor es mitad gestor cultural y mitad empresario, tiene que tener ese balance, que es muy difícil, por eso muchas editoriales no sobreviven. Por otro lado creo que es importante que el estado contemple esta situación, apoye a estas pequeñas editoriales de base cultural y que claramente no son un negocio que por sí solo rinda los suficientes frutos para no necesitar ningún tipo de ayuda estatal.

Que exista la diversidad cultural, que se apoye la creación de los autores y demás es algo que de por sí serían objetivos deseables para cualquier Estado y obviamente que el Estado mismo no lo puede encarar, no tiene fondos. Lo están encarando particulares, arriesgando por ahí su casa, patrimonio y toda su fuerza de trabajo. Creo que vale la pena apoyarlos económicamente con una cifra muy interior a lo que le llevaría el estado, pero estas industrias culturales sí tienen que tener un apoyo que es por el que peleamos las pequeñas editoriales. Algunos gobiernos lo entienden así, otros no.

¿Pasa así en otros lugares de Latinoamérica?

Totalmente. El Fondo de Cultura Económica, de fondos estatales, acaba de abrir en el mejor lugar una mega librería de los independientes nada más. En Colombia, por ejemplo, también: el stand del gobierno de la ciudad, que es enorme, se lo dan a los independientes. El estado entiende que hay una función social y cultural que es mucho más positivo que la cumplan los privados, estos “mediadores de la cultura” que tienen ideas, saben cómo hacerlo y apoyarlos.

¿Están pasando cosas muy interesantes en Colombia, no?

Sí, estuve el año pasado en la Feria de Bogotá. Todos los años coincidía con la de Buenos Aires entonces nadie viajaba. El año pasado la cambiaron, para agosto, y entonces se hizo por primera vez un stand argentino, de la Cámara Argentina del Libro (CAL) y ahí viajamos varios editores. Hubo un concurso del Gobierno de la Ciudad: ellos apoyaron a dos editores para viajar, yo me presenté y me eligieron así que viajé gracias a ese concurso.

Fue super interesante. Bueno, yo estoy en la Asociación de Editores Independientes (EDINAR), soy la Presidente ahora. EDINAR está, a su vez, en la Asociación Internacional de Editores Independientes que tiene base en París. Hay una red hispana también donde están los otros colectivos y uno de ellos es el de Colombia así que tengo bastante vínculo con ellos. Justo ahora les pedí y me acaban de mandar, de cuando fueron Capital mundial del libro -el año que viene Buenos Aires va a ser Capital Mundial del Libro- todo el material de lo que se hizo y demás para tomar ideas y proponerle al Gobierno de la Ciudad para que nos de un lugar. Allá gran parte de las actividades y de los fondos fueron a parar a los editores independientes.

¿Cuál es concretamente el objetivo de EDINAR, de todas estas editoriales independientes unidas? ¿Tienen algún tipo de reclamo para con la CAL?

No en nuestro caso. En este país, a diferencia de otros, no hay un enfrentamiento con la Cámara del libro. En otros países las cámaras del libro solamente están copadas por las multinacionales y los objetivos que persiguen son obviamente muy vinculados a lo que tiene que ver con las multinacionales. Acá no porque hubo una escisión ya hace varios años y las multinacionales se fueron de la CAL para formar la Cámara argentina de publicaciones (CAP). Hoy hay dos cámaras del libro. La CAP donde están prácticamente todas las multinacionales y la CAL que es  donde estoy yo; de hecho soy consejera ahí, así que participo activamente, no tenemos un enfrentamiento.

Sí entendemos que son un poco más específicos nuestros intereses, porque la CAL es super variada, hay casi 500 socios; de todo  un poco porque están desde Tinta Fresca de Clarín hasta la editorial más chiquita.

Pero sigue siendo la institución oficial que tiene el nexo con La Dirección de Derecho de Autor y con el Estado en general

Sí, ellos son justamente quienes hacen el registro de derecho de autor, eso siguen manteniéndolo pero existen dos cámaras con lo cual la cámara a la que pertenecemos es bastante afín a nuestros objetivos. Muchos participamos también ahí aunque de todas maneras mantenemos los dos espacios porque son más específicos nuestros intereses -los de EDINAR- y tenemos otra libertad.

Por ejemplo, cuando el Gobierno de la Ciudad, la gestión de Macri, sacó todos los subsidios que había. En la gestión anterior de Ibarra y Telerman hubo un apoyo muy importante a lo que era industrias culturales, desde el Ministerio de Producción del Gobierno de la Ciudad, muy buen estímulo a las pequeñas editoriales. Ayudó mucho a esta explosión de pequeñas editoriales, a que se profesionalicen, toda una política de subsidios pero realmente bien dirigidos y con buenos jurados. Recuerdo cuando recién empezaba con Marea, me presenté la primera vez pensando “no me lo van a dar, no conozco a nadie, no tengo idea” y de hecho el primer año no me lo dieron porque todavía era muy verde el proyecto. El segundo año sí me lo dieron, sin conocer a nadie. Realmente tenías que trabajar para hacer un buen proyecto. Cuando asumió Macri cortaron toda esa política subsidios sin ninguna otra política equivalente, clara, al menos de cómo se iban a usar esos fondos que ya estaban asignados en el presupuesto. Entonces nosotros hicimos toda una campaña de reclamos y cartas públicas que la CAL no hizo, porque bueno, no sé, tiene otros compromisos o tal vez no tiene la libertad como institución que podemos tener nosotros como grupo más informal, de poder hacer nuestros reclamos específicos. Obviamente estos subsidios están orientados a las pequeñas editoriales y la CAL representa un poco de todo.

¿Y si pudieras enumerar los objetivos de EDINAR además del objetivo del apoyo estatal, cuáles serían?

Tenemos por un lado objetivos bien concretos. Nos juntamos para ir a ferias, para hacer co-ediciones, cosas concretas que tienen que ver con el negocio del libro aunque te diría que no es el objetivo principal, porque EDINAR es una asociación sin fines de lucro. Es un objetivo más político de instalar la idea de qué es la edición independiente y la bibliodiversidad, por qué una industria de base cultural necesita un apoyo estatal o de otras instituciones no gubernamentales a diferencia de otro tipo de actividades.

Creo que el trabajo es en gran parte darle visibilidad a lo que es la Edición independiente, a nuestras propias editoriales, hacer acciones que cada uno de nosotros no podríamos hacer individualmente. Por ejemplo ahora acabamos de hacer una “Hot list” que es como una especie de lista alternativa de best-sellers.

Pero no es de ventas sino de prestigio

Claro, cada editor eligió de su catálogo lo que considera más representativo o mejor. Estamos arreglando con distintas librerías para que hagan mesas especiales, va a ser una especie de semana del libro independiente donde va a haber mesas en distintas librerías con exhibición de ésta hot-list, hicimos postales, vamos a hacer presentaciones de prensa, una página web donde cada editor explica por qué eligió ese título, por qué lo editó, para revalorizar el rol del mediador de la cultura que es el editor.

Ahora estamos organizando una actividad en Frankfurt, ellos también tienen un grupo de editores independientes que hacen una hot-list -nosotros nos inspiramos en ellos- entonces les propusimos una actividad que es poner en diálogo la alemana y la argentina.

¿Están haciendo contactos para la Feria?

Sí, eso ya lo organizamos y la idea es de por sí conocernos. Los diez o quince que puedan ir de nuestro grupo más los veinte que son ellos allá y que eso a su vez tenga prensa allá, que vayan otros editores a ver la producción de ambos países, por ejemplo. Generamos esto que cada uno solo no lo puede generar. Tenemos también algunas actividades sociales de apoyo a bibliotecas porque la idea es multiplicar lo que producimos para otros lugres. Apoyo mutuo y visibilidad.

Contame el trabajo cotidiano que hacés con EDINAR, qué te demanda.

En estos momentos somos treinta editores, obviamente con distintos grados de participación. Cada uno participa como puede. Hay un grupito de diez que formamos la comisión directiva, porque lo que hicimos, a partir de diciembre del año pasado fue formalizarnos como asociación. Antes nos encontrábamos y teníamos proyectos pero de manera completamente informal. Ahora decidimos formalizarnos, para tener un funcionamiento más claro para adentro y, sobre todo, hacia afuera; para convertirnos en un interlocutor válido ante organismos oficiales, ONGs tanto de acá como del exterior. Muchas veces tienen proyectos y planes de fomento, pero necesitan un interlocutor que tenga una entidad legal.

Otra cosa que hicimos fue el asado que venimos haciendo desde el año pasado durante la Feria del libro: “el asado de los independientes”. Ahí aprovechamos que hay muchas visitas internacionales, clientes del exterior, editores, colegas y demás para hacer un asado justo un día antes de que empiecen las jornadas profesionales. Convocamos a todos lo visitantes tanto del exterior como también locales: libreros, autoridades y demás. Es una forma de tener visibilidad y acceso para muchos editores chiquitos que nunca se entrevistaron con estos clientes. El que compra no-ficción para Gandhi de México, por ejemplo, estaba acá -porque lo hicimos acá en mi casa- comiéndose un choripan y charlando con todos los editores. Es una forma de socializar los contactos que todos tenemos. Eso nos llevó toda una energía para organizarlo pero estuvo muy bien. Armamos una mesa  que llamamos “el potlatch” en mi comedor donde todos traemos libros de nuestra editorial y todo el mundo podía revolver y llevarse el que quería a su casa.

Tenemos un Ning exclusivo para nuestro grupo (una red como Facebook pero privada). Los que podemos trabajamos en red y ahí vamos posteando nuestros proyectos. Todos obviamente estamos muy ocupados, nos cuesta llevarlos adelante, pero tratamos de que en cada uno de los emprendimientos se vayan rotando los responsables.

¿Sobre la Ley del del libro estuvieron trabajando?

Nosotros no directamente si bien siempre seguimos el tema, el que llevó este tema adelante como una bandera es la Cámara Argentina del Libro. Nosotros, como asociación, al no tener una entidad legal -hasta ahora- no podíamos intervenir. De todas maneras hay que tener una antigüedad que está estipulada en la ley, que todavía no salió, y que va a ser de aproximadamente 5 años para poder integrar el consejo asesor.

O sea que lo van a mirar de afuera.

Por el momento sí, de todas maneras muchos de nosotros también trabajamos en la CAL.

Marea tiene un perfil de no-ficción, periodístico.

Tenemos cuatro colecciones. Nuestro fuerte es la no-ficción en general y específicamente el periodismo. Pero dentro de eso nos fuimos extendiendo a otras variantes, por ejemplo: tenemos la colección “Historia urgente” que es la principal, bien periodística, testimonial, biográfica, con investigaciones e historia reciente. Después inauguramos otra colección que es de historia argentina pero muchos de los autores son periodistas, entonces es una historia de divulgación, no académica, con calidad pero con un lenguaje vecino a lo periodístico y en ese sentido sigue vinculado a la vocación periodística de Marea.

¿Tuvieron alguna repercusión de ventas por el fenómeno del Bicentenario?

En realidad los libros de historia siempre los vendimos bien. Abrimos esta colección que se llama “Náufragos” de textos que sin ser específicamente literaria, sí mezclaba un poco más la ficción y la no-ficción. Era una colección más lúdica que pensamos para esos textos que estaban a medio camino: muchos periodistas tienen textos que son interesantes que no llegan a ser ni periodísticos ni novelas clásicas. Dentro de esa colección sacamos el libro de Balmaceda, que es Espadas y corazones. Él es periodista, trabajaba en la revistaNoticias en aquel momento, yo lo conocía del periodismo. Había venido recopilando todas estas pequeñas anécdotas en sus ratos libres, porque también era historiador paralelamente pero no ejercía y bueno, me trajo este libro de pequeñas anécdotas.

Nos fue muy bien con ese libro, gustó muchísimo, empezaron a aparecer otros libros de otros periodistas y autores que también tenían que ver con la historia, entonces abrimos una colección específica de historia.

Tenemos esa cosa quizás desprejuiciada para publicar autores nuevos o que vienen de otro lado, como por ejemplo Zambayonny. Si nos gusta el texto, lo publicamos, no nos importan los premios o el prestigio, que por ahí en otra editorial centrada en lo literario sería más importante.

¿Y el libro de Bazán?

Ese fue el segundo libro que publicamos en la editorial, Historia de la homosexualidad en la Argentina. Lo sacamos después en (edición de) bolsillo y se convirtió en un clásico. Siempre lo seguimos vendiendo, es una investigación muy buena pero escrito periodísticamente, te lo lees como si fuera una novela. Ahora volvió a estar en el candelero porque en el debate sobre matrimonio gay fue citado por el Diputado Rossi, de la bancada oficialista, al final de su discurso. Leyó varios fragmentos del libro.

¿La no-ficción tiene mayor potencial de ventas que lo literario?

En parte sí. Lo que tiene es que tal vez, aunque no tengas un nombre muy conocido como autor, si el tema es convocante, está bien planteado al menos de entrada -después, una vez que se lee el libro y empieza a haber un boca a boca- y a los mediadores, a los periodistas y libreros les interesa, se puede instalar aún teniendo un autor que no sea tan conocido. Es muy difícil que eso ocurra con una novela. En general en la literatura influye mucho más que el autor sea conocido y que esté en cierto medio literario. Es casi inexplicable qué tiene la novela antes de venderla.

A nosotros nos pasó, por ejemplo, con La patagonia vendida. Era el primer libro de Gonzalo Sánchez, periodista muy bueno pero súper joven. Trabajaba en la revista Noticias, en medios gráficos, por lo que su cara no era conocida y sin embargo fue uno de los libros más exitosos de la editorial porque el tema era muy atractivo. Lo sacamos justo en un momento que tuvo una actualidad que no esperábamos cuando empezamos a hacerlo. Fue uno de la primera tanda de libros cuando arrancamos con el proyecto de Marea, pero por diferentes asuntos lo sacamos dos años después justo cuando el tema cobró notoriedad, cuando D’Elia fue y cortó los alambrados de Tompkins. Se dio una coyuntura que hizo que el primer libro de un muchacho de veintisiete años, que estaba muy bien, se impusiera.

Hay que aprovechar la oportunidad, porque cuando hay un tema llamativo se produce la saturación.

Exacto, es lo que nos pasó con Historia de la homosexualidad en la Argentina. Si bien Bazán era un poco más conocido, no por su faceta de escritor sino por la tele y por otras cosas. En ese momento empezó a haber mucho más material sobre homosexualidad, no pasó tanto tiempo y sin embargo cambiaron bastantes cosas, entonces eso ayudó, ver el tema un poco antes.

La parte mala del libro periodístico es que muchas veces es difícil instalarlo como libro de fondo, que continúe con los años. Por eso el nombre de la colección “Historia urgente”, para algo que necesita ser contado ya pero con cierta perspectiva y profundidad que haga que permanezca, no que sea el instant book del momento y a los dos meses chau. De hecho todos mis libros siguen en catálogo, todos disponibles. También esa es un poco la idea de la venta por internet. Como te decía, no es que hago una diferencia por ese canal pero sí es un servicio al lector y a los autores de decir “en cualquier lugar que estés podés acceder a un título de Marea”.

Los libros se agotan, ¿algo que no tendría que pasar, no?

La realidad es que el libro se va terminado y se venden, no sé, tres por mes. Entonces el editor se ve con un problema. Vos vas a una librería y no lo encontrás, pero vos, editor, tenés doscientos dando vueltas. Pero eso es poca cantidad, ¿entonces qué hacés, reimprimís y mandas a todas las librerías un libro que no vas a vender? Ahí está el problema. Además los editores tienen que decidir entre esa inversión y las novedades, porque el mercado te pide novedades. Entonces en general esos libros van perdiendo. Además se vencen los contratos, todo esto va a cambiar con el libro electrónico, esa es la parte positiva.

¿Y la negativa, el miedo?

Y sí, estamos todos bastante aterrados en el sentido de que es un cambio bastante fuerte. Lo que tememos es que termine colaborando aún más en lo que es la concentración editorial.

Me gustó lo que salió publicado sobre Libranda, que sí van a tomar en cuenta a los libreros. Yo creo que si se pierde la figura de ese mediador tan importante como el librero, estamos en problemas los editores que no seamos multinacionales.

En (la librería) Hernández, por ejemplo, tengo una mesa de Marea y mis libros están en la vidriera. Ahora, si mis libros están en Amazon, jamás voy a estar en lo que sería la vidriera, la home, no hay forma de que yo pueda estar en ese lugar. Entonces todo va a tender a concentrarse más, ese es uno de los riesgos. Por eso apoyo que las plataformas y el trabajo de los editores sea en conjunto con los libreros, nos necesitamos mutuamente. Se supone que tenemos cierto rol de construcción como mediadores de la cultura, pero bueno, se vienen tiempos complicados.

¿Te eligieron editora del año?

Me eligieron de La Fundación el libro que está formada por las cámaras, tanto la Cámara Argentina de publicaciones como La Cámara Argentina del libro y por la Cámara Argentina de libreros (CAPLA). Los editores eligen al mejor librero y los libreros al mejor editor. Me eligieron por la producción que yo hago, por el trabajo concreto.

Te puedo pasar los Fundamentos del premio, a mi me da un poco de pudor. Pero lo que sí puedo decir es que me pareció súper destacable más allá de mi persona, fue que se lo entreguen a un editor independiente y nuevo.

Hace seis años no sólo abrí la editorial sino que entré al mundo del libro, yo estaba más en el periodismo y este era un mundo que no conocía. Seis años más tarde ese reconocimiento está bueno. Pero más allá de lo personal creo que lo que eligen son premios a editores con muchísima trayectoria de editoriales importantes que están hace cuarenta años en el libro. Entonces fue sorprendente, no sólo yo me sorprendí sino mucha gente que se lo dieran a alguien que está empezando y que viene de otro lugar con un proyecto claramente independiente.

http://hablandodelasunto.com.ar/?p=6651

http://hablandodelasunto.com.ar/?p=6662