La edición independiente y el socialismo del siglo XXI

Cuando los organizadores de este encuentro me propusieron los distintos temas entre los que los editores podíamos elegir para disertar, me llamó la atención inmediatamente este: “La edición independiente y el socialismo del siglo XXI”. ¿Hablar de socialismo hoy cuando los pocos estados socialistas que aún existen son la excepción en un planeta donde el capitalismo parece haber triunfado en todos los frentes? Me sonó a desafío, a sueño quijotesco, y, claro, lo elegí. Es que si algún común denominador tenemos los editores independientes es que nos gustan los desafíos y nuestro trabajo cotidiano consiste en mantener a raya a los molinos de viento que amenazan con borrarnos del mapa de un momento a otro.

Como trabajadora de la cultura estoy convencida de que la dominación no es solo estructural, es decir, política y económica. Siguiendo a Gramsci, creo que los que nos mantiene sujetos a un poder es la hegemonía que este poder logra instaurar. Esta hegemonía que surge de un entrelazamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales. Esta hegemonía, cuando es exitosa, no necesita ni siquiera de la coerción para ser aceptada, porque penetra la totalidad de la vida: nuestros sentidos, nuestra energía, las percepciones que tenemos de nosotros mismos y de nuestro mundo. Gramsci cree que es posible crear una hegemonía alternativa por medio de la conexión práctica de distintas formas de lucha, que exceden aquellas políticas y económicas. En este sentido la cultura y la actividad cultural adquieren un significado completamente nuevo que va más allá de la visión marxista de la cultura como superestructura de una estructura social y económica configurada. Efectivamente la cultura hegemónica o dominante expresa con fuerza la tradición, los valores y el pensamiento de los grupos de poder. Sin embargo, el hombre y sus producciones intelectuales y culturales nunca pueden ser completamente sometidos. En los márgenes de esta cultura dominante existen elementos emergentes y residuales de épocas anteriores que tienen la capacidad de modificar las conciencias y la praxis vital de las personas. Es allí donde la edición independiente adquiere a mi criterio un rol preponderante en hacer conocer estos nuevos pensamientos y a la vez rescatar aquellos pensamientos residuales que fueron desechados por la cultura dominante pero que pueden aportar a esa hegemonía alternativa de la que hablaba Gramsci. Sin duda esta contracultura no solo está protagonizada (como en las clásicas luchas socialistas) por grupos cuya identidad depende exclusivamente de su clase social. Además de los grupos sociales oprimidos por su condición social y económica, existen áreas humanas excluidas de esta cultura dominante. Creo que la edición independiente es uno de los vehículos más importantes para convertir a estos grupos humanos en sujetos sociales al darles un espacio de expresión y existencia pública. De esta manera la edición independiente puede cumplir un rol en el socialismo del siglo XXI, un socialismo donde lo que está en juego no es solo la propiedad de los medios de producción y las relaciones de clase, sino la cultura y la construcción de nuevos sujetos sociales. Esta es la ideología y la visión política que orientan la línea editorial de Marea. En nuestros tres primeros años hemos publicado libros que van en esta dirección de rescatar temas que la lógica dominante del rédito económico inmediato rechaza. Algunos de nuestros títulos son: “Historia de la homosexualidad en la Argentina”, una investigación periodístico-histórica sobre un grupo social negado por la historia oficial de nuestro país que recién ahora está haciendo oír su propia voz. Fue la primera historia integral que se publicó en la Argentina sobre este grupo. También publicamos dos novelas de temática homosexual, que en forma literaria expresan el universo simbólico y cultural que en forma marginal ha construido este grupo social. Son “Y un día Nico se fue” y “La canción de los peces que le ladran a la luna”. “Los niños escondidos. Del Holocausto a Buenos Aires”, de Diana Wang, es un libro testimonial sobre otra minoría de nuestro país, la comunidad judía. Actualmente tenemos en preparación un nuevo libro sobre esta temática llamado “Hijos de la guerra”. También desde la literatura abordamos el universo de este grupo social con “Nuevas crónicas de Tsúremberg”, de Rudy. El año que viene publicaremos una investigación sobre las madres adolescentes, un grupo estigmatizado por su doble condición femenina y adolescente. “La Patagonia vendida. Los nuevos dueños de la tierra”, de Gonzalo Sánchez, muestra cómo la lógica capitalista tiene claros ganadores, mientras que los pueblos aborígenes originarios de la zona absolutamente despojados de la tierra que era suya se sumen en la pobreza. Con un registro más literario, también publicamos los “Cuadernos del camino”, de Mario Markic, donde tienen lugar los personajes anónimos de los distintos puntos de la Argentina.

La elección de otros títulos implica una opción política. “De Ernesto al Che. El segundo y último viaje de Guevara por Latinoamérica”, de Calica Ferrer, es un libro que busca rescatar y retratar a uno de los más grandes personajes que dio la historia argentina y que en nuestro país hasta hace poco fue mala palabra y aún hoy sigue siendo muy desconocida su lucha. “Maldito tú eres. Iglesia y dictadura”, de Hernán Brienza, retrata a un personaje icónico de la perversidad de la dictadura militar que sufrió la Argentina en los años 70, el sacerdote Christian Von Wernich. “Kabul-Bagdad-Teherán. Relatos desde los campos de batalla”, de Gustavo Sierra, es un valiente testimonio de un cronista de guerra que cubrió todos los conflictos bélicos posteriores al 11 de septiembre. El valor es que los protagonistas de estas crónicas no son los misiles, los tanques, los soldados, sino los civiles, la gente común de estas ciudades que se vio arrinconada por una violencia irracional.

Sin duda, son solo granos de arena en este mar del capitalismo globalizado. Pero como editores sabemos que todos los libros son mensajes en una botella arrojada al mar. Y no perdemos la esperanza de que en alguna orilla alguien reciba el mensaje y pase la voz.

Muchas gracias.

 

http://filven2006.blogspot.com/2006/10/la-edicin-independiente-y-el.html